Zona 30

Zona 30 Irun

Para favorecer la movilidad peatonal y ciclista y para reducir el tráfico motorizado prácticamente en todas las calles del municipio la velocidad está limitada a 30km/h.

Para mostrar el aspecto positivo que supone esta iniciativa para los ciclistas exponemos el siguiente artículo:

zona-30

La Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL), ha destacado el “impacto positivo” que supone la implantación de los carriles-30, o zonas-30, aquellos en los que se reduce la velocidad genérica en las ciudades. Según destaca, en estas zonas la siniestralidad global se reduce entre un 15 y un 30% y la gravedad de los siniestros disminuyen hasta un 50%.

Para la fundación, esta iniciativa supone un cambio “claramente positivo” en la seguridad vial del ámbito urbano, y más concretamente en la siniestralidad y la gravedad de los accidentes.

El presidente de Fesvial, Luis Montoro, ha explicado que esta medida, introducida selectivamente en determinas calles, tiene la ventaja de ser muy bien aceptada por la población (especialmente por los residentes de las zonas donde se aplica) y además es bastante respetada por la mayoría de los usuarios de vehículos con motor, especialmente si se hace una buena campaña informativa previa a su implantación.

Pero, a su juicio, lo más importante de esta estrategia es su claro impacto sobre la siniestralidad. “El riesgo circulando a 30 kilómetros por hora es nueve veces menor a que circulando a 50 kilómetros por hora”, ha apuntado.

A 80 km/h mueren el 95% de los atropellados; a 30km/h, sobreviven el 95%

Montoro también ha destacado que a 80 kilómetros por hora fallece el 95% de los atropellados; a 65 kilómetros por hora mueren el 85% y a 50 kilómetros por hora mueren el 45%. Por el contrario, a 30 kilómetros por hora, el 95% de las personas atropelladas sobreviven.

Control del vehículo y distancia de detección

Desde Fesvial también apuntan que una disminución de la velocidad en vía urbana, disminuye el número global de accidentes, un hecho que tiene que ver con el mayor control del vehículo y la menor distancia de detección.

Del mismo modo, defienden que esta medida “logra un tráfico más calmado”, que aparte de la mejora en la seguridad, da lugar a “un entorno más agradable, recuperándose una gran parte de la vida de calle o de barrio, e incluso se sabe que tiene un efecto beneficioso para el comercio”.

“También se consigue una mejor convivencia entre bicicletas, peatones y vehículos con motor. Está constatado que se incrementa significativamente el número de peatones que transitan por las calles y que el uso de la bicicleta en estos carriles 30 aumenta entre un 15 y 20%, mientras que disminuye el uso de vehículos con motor, uno de los objetivos de las políticas europeas”, concluye la fundación.

Fuente: Ciclosfera

 

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